Sobre la fuente de la plaza, el 08/10 LA GACETA ha publicado una carta y dos fotografías cómo funcionaba antes y cómo funciona ahora, después de la remodelación, y el 10/10 llegó la réplica del secretario de Obras Públicas de la Capital. El artista que diseñó la fuente la hizo para que fuera un surtidor, es decir para que lanzara un chorro de agua hacia arriba y otros chorros por las bocas de los leones. Y así funcionó como surtidor en la exposición hecha en Córdoba en 1871, según se puede ver en la vista panorámica de la exposición, donde se ve claramente cómo la fuente y las otras lanzan sus chorros hacia arriba. Al terminar la exposición, los municipales la compraron y trajeron a Tucumán y en el año 1874 la colocaron en la plaza, pero por diversas causas estuvo sin funcionar durante muchos años. En la tarde del 31 de octubre de 1898, en la plaza, el gobernador Lucas Alejandro Córdoba ir auguró las Aguas Corrientes de Tucumán; y puesta en función la Fuente, el chorro se elevó a gran altura, según se puede ver en la fotografía, donde también se ve salir chorros por la boca de los leones. El agua provenía de tomas de agua hechas en la Sierra de San Javier y traída desde así por un acueducto. Para hacer esta obra, se tramitó e hizo ley un préstamo por gestión del doctor Eliseo Cantón, representante de Tucumán en el Congreso de la Nación. Después, durante mucho tiempo y respetando la función que le dio el artista que la diseñó, la fuente siguió siendo un surtidor hasta que hace unos años alguien decidió cesantearla de su empleo como surtidor y mediante el bombeo de agua, bañarla de arriba abajo desde todas las direcciones. Y ahora después del último arreglo, según se ve en la foto de LA GACETA, los hilos de agua que surgen alrededor de la fuente permiten que las palomas se posen en la coronación y taza superior, transformándola en la fuente de las palomas. Quizás algún día la fuente vuelva a funcionar como surtidor y quizás el chorro de la fuente provenga de una toma hechan en el río Anfama, otra donde se juntan los ríos Anfama y Garabatal para formar el río de las Juntas, y otra en el río de las Tablas y mediante un acueducto que baje por la Quebrada de Lules provea de agua potable a Yerba Buena y la ciudad de Tucumán. Cuando existía la Dipos, el ingeniero Domián, su director, proyectó una toma y un acueducto en la Quebrada de Lules, probablemente con este objetivo. Aunque estamos en la seca, si alguien va al Potrero las Tablas y se llega a los ríos Anfama, Garabatal y las Tablas, o al menos al río de las Juntas, podrá ver el apreciable caudal de ese río.
Juan Carlos Rosario Medina
Lucas A. Córdoba 285
San Miguel de Tucumán